

EL PENSAMIENTO POSITIVO ¿ES SIEMPRE TAN POSITIVO?
Dos amigos se encuentran y mantienen la siguiente conversación:
-¿Cómo estás?
-Fatal, contesta el amigo, últimamente me meo encima constantemente.
– Pero ¿cómo no has ido al urólogo para solucionar ese problema?
-Más de mil veces y todos a los que voy dicen que no es una cosa fisiológica, por lo que ellos no pueden hacer nada.
Con la mejor voluntad del mundo le aconseja que acuda a un psicólogo.
Pasa el tiempo y nuestros amigos se vuelven a encontrar:
– ¿Cómo estás?
– Fenomenal.
– Cómo me alegro, eso es que ya has solucionado tu problema.
– No, sigo igual, pero ahora tengo pensamiento positivo y no me importa, soy feliz.
Es una buena técnica relativizar y buscar la forma de aprender a vivir con aquellas cosas sobre las que no tenemos capacidad de cambiar, pero no en todas las ocasiones las cosas son así.
El peligro de pensar siempre en positivo es que nos conformemos y no hagamos nada más, esto a largo plazo no tiene buen resultado.
Piensa en positivo y además acompaña a este pensamiento con un objetivo.
Si no pensamos en positivo difícilmente daremos ningún paso. Pero la segunda parte y no por eso menos importante es marcarnos una meta: queremos algo, tenemos que solucionar algo… Necesitamos ser conscientes de dónde estamos y adónde queremos llegar.
Con un pensamiento positivo, pensaremos que nuestro objetivo es alcanzable y lucharemos por él; ahora sólo nos resta poner los medios para logar lo que deseamos o necesitamos.
Pensar en positivo genera cambios en nuestra mente y en nuestro cuerpo; todos podemos generar estos pensamientos, a fin de cuentas somos nosotros los que pensamos, nos ayudará a buscar la parte buena de lo que nos rodea, que siempre está, aunque en ocasiones nos resulte muy difícil de encontrar.
Mucho éxito y buena semana